Muévete

 

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Uno de los primeros libros que recomendamos en el programa Atrévete a Comer es el MONO OBESO, su autor José Enrique Campillo explica cómo era nuestro modo de comer hace 2 millones de años.

¿Qué sabéis de esos años? ¿Cómo era nuestra disponibilidad de comida? en efecto… vivíamos periodos de hambruna y períodos en lo que sí había comida, a disponibilidad era bastante intermitente.

¿Y qué había que hacer para conseguir comida? Cazar, pescar, recolectar… ¡moverse! Vaya que teníamos primero que gastar energía para obtener energía.

¿Y cómo es esto ahora? ¿Cómo es nuestra disponibilidad de comida? ¡Total!!! Casas repletas de comida y comercios 24h, con lo cual, nada de nada de periodos de hambruna.

Precisamente, en el libro se explica que en esa época lejana de hambruna evolucionó un gen de ahorro energético que les permitió sobrevivir a nuestros antepasados. Precisamente las personas que tenemos más facilidad para engordar en realidad tenemos un plus que nos permite durar más en los períodos de hambruna, nos hemos desarrollado más porque cuando comemos nuestro cuerpo dice voy a preservar, a guardar la máxima energía posible para cuando no haya. Con lo cual, nuestro organismo está diseñado biológicamente para que ante la menos comida posible sacarle el máximo de energía, por si acaso un día no podemos comer. Nuestro cerebro lo único que ha evolucionado en estos 2 millones de años es 0,01 nuestros genes, es decir, NADA de NADA, y lamentablemente lo que tenemos de vida no va a dar para que nuestro cerebro antiguo cambie para entender que ahora nuestra disposición de comida es del 100%.

Entonces tenemos una parte del cerebro, el cerebro del mono, que su objetivo tiene que ver con la supervivencia de la especie, cuya misión es ahorrar el máximo de energía posible. Así estamos predestinados y hechos. ¿Qué os parece?

¿Y qué hacemos ahora para obtener energía? ¿Qué gasto de energía hacemos? Lo que consume abrir la nevera y meter la comida en el microondas ¿no? Vaya que podríamos decir que cero gasto energético ¡cero!

Gracias a esto podemos entendernos un poquito mejor y entender que biológicamente estamos hechos para una época que ya no existe. Aunque durante 2 millos de años que nos ha funcionado muy bien, y gracias a eso estamos aquí hoy.

Sin embargo, ahora nuestro entorno ha cambiado, hay tiendas de comida las 24h abiertas, necesidad de gastar energía 0 para obtener energía. Si cada vez tendemos a movernos menos, cada vez el gasto energético es menor… con lo cual necesitaríamos menos alimentos ¡porqué así hemos funcionado durante 2 millones de años!

Todo esto hace que cuando veamos comida en la mesa sigamos teniendo ganas de comerla a pesar de estar saciados, la vista dice que aquí hay comida y el cerebro primitivo te dice que comas, que no sabe cuándo volverá a comer. Alguna vez te has dicho eso de “como porque luego no sé cuándo voy a volver a comer”. Como si estuviéramos en medio del desierto y no hubiera nada nada de comida. Pero no nos va a pasar nada, porque en realidad, toda esta energía extra que llevamos alrededor de las caderas o la barriga está reservada para eso. Dentro de nosotros sigue estando el cerebro primitivo perteneciente al cuerpo de hace 2 millones de años, y seguimos teniendo los avisos de:

- ¡cuidado la comida es importante!!!

- ¡no puedo saltarme una comida, es malísimo!!!

- ¡me muero si no como en 4 horas!

- ¡no puedo irme a dormir sin cenar”

 

Curiosamente la regla de las dietas de “No te saltes ninguna comida” no la rompemos nunca, esa sí la que nos la hemos aprendido fácil. Efectivamente está bien darnos energía con regularidad y no abandonarnos, pero antes de forzarnos a comer ¿por qué no escuchamos nuestro organismos? a ver si efectivamente está pasando hambre, si necesita más energía o sólo son esos avisos primitivos.  

Bien, ahora que sabemos que el mono que llevamos dentro siempre que vea comida va a querer comer… podemos observarlo, aceptarlo y simplemente no obedecerle… recuerda que ahora vivimos en la ABUNDANCIA. 

¿Interesante verdad? si os apetece conocer más de Dr. Campillo os dejo una conferencia suya:

 
 

EL CUERPO NECESITA MOVIMIENTOS. LA MENTE… NECESITA SENTIMIENTOS

Un cuerpo sano, un corazón sano, vasos sanguíneos sanos… requieren movimiento. Tenemos que hacer deporte, ser activos, tensar y destensar músculos. También es beneficiosa para la salud la actividad mental. Cualquier órgano del cuerpo humano que no se utiliza pierde paulatinamente la capacidad de hacer aquello para lo que está hecho. Si no usamos los músculos, se atrofian, esto es se encogen, menguan, pierden la capacidad de contraerse. Un buen programa regular de actividad puede restablecer una buena condición física.

 

A través de la actividad física también se obtiene beneficios en el estado mental. La investigación científica ha demostrado que las personas que practican regularmente deporte son más felices. Si damos un paseo de cuarenta y cinco minutos tres veces a la semana nuestra química experimenta cambios que fomentan el buen estado de ánimo. Durante el ejercicio físico aumenta la concentración en el cerebro de los neurotransmisores adrenalina y noradrenalina, cuya función es procurar resistencia al cuerpo y acelerar la respiración y el latido cardiaco cuando afrontamos un esfuerzo físico.

 

Pero lo más importante es la fase de relajación tras el esfuerzo. Inmediatamente después del esfuerzo aumenta en el cerebro la concentración de serotonina, y la serotonina, recordemos, es el neurotransmisor responsable del sentimiento de felicidad y nos procura un estado de buen humor. El sentimiento que experimentamos tras el ejercicio es vivido como el premio al esfuerzo, y aquí no importa que no hayamos sido los primeros en alcanzar la cima de la montaña o no seamos los más rápidos en la pista de ski.

 

Nos sentimos recompensados porque el cerebro está programado para recompensar la actividad física. Pasado un tiempo, el nivel de serotonina vuelve a caer y nos encontramos peor. Pese a este sentimiento negativo, no hay manera de elevar los niveles de serotonina que el ejercicio regular. Con relación a esto es indiferente qué deporte escojamos. Basta con nadar, montar en bici o practicar otras actividades semejantes que nos resulten agradables varias veces a la semana durante veinte minutos.

 

¡Trucos para practica el hábito "Muévete"!

 

TRUCO 1: ROMPE CON TUS HÁBITOS SEDENTARIOS SIMPLEMENTE DEJANDO DE COGER EL TRANSPORTE PÚBLICO O EL ASCENSOR

EL reto que proponemos es aprovechar cualquier OPORTUNIDAD para movilizar el cuerpo y la energía.
Según un estudio de la facultad de Medicina de la Universidad de Boston dirigido por la catedrática Nicole Glazer, la suma del tiempo empleado en actividades cotidianas de corta duración causa los mismos beneficios, si se hacen regularmente y varias veces al día, que machacarse una hora seguida en el gimnasio. Fuente: El Confidencial.

Este reto tiene una segunda parte igual o más importante: ser consciente de lo gratificante que es moverse. Conectar con el cuerpo, SENTIRLO, notar el bienestar durante y después de la actividad. 

 

TRUCO 2: SAL A PASEAR Y ENCUENTRA UN LEÓN

Para maximizar los beneficios de salir a pasear, correr o nadar, ves variando de vez en cuando la velocidad. Así que, si vas a dar un paseo de 20 minutos, no te fuerces durante los 20 minutos. Es mucho mejor caminar tranquilamente la mayoría del tiempo y, luego, tres o cuatro veces durante el paseo, marchar un poco más rápido durante 30 segundos o 1 minuto. Es en esos breves periodos de tiempo en que te mueves más rápido cuando puedes hacer que el cuerpo piense que su supervivencia corre peligro. En lo que hace al cuerpo, el mensaje hormonal es alto y claro:

¡Alerta! ¡Alerta! ¡No hay nada más importante que ser ligero y rápido! ¡Los depredadores que nos persiguen podrían matarnos en cualquier momento! ¡Olvídate de acumular y conservar la grasa! ¡Tenemos nuevas prioridades! ¡Suelta peso! ¡Haz todo lo que puedas para soltar peso!

Un estudio reciente controló a unas mujeres que hacían ejercicio en una bici estática, 20 minutos al día, tres días a la semana. Se les dijo que aceleraran entre 8 y 12 segundos periódicamente durante el ejercicio. Curiosamente, estas mujeres perdieron tres veces más peso que otras que realizaron el ejercicio a un ritmo continuo durante 40 minutos.

Fuente: El Método Gabriel.

 

Tu cuerpo de "mono" está pensado para moverse y divertirse mientras lo hace!

 

Artículo de EL PAÍS: Somos capaces de crear nuevas neuronas a cualquier edad con un sencillo ejercicio (que está en tus manos)

Ponte las zapatillas de deporte, tu cerebro lo agradecerá.